Efecto cero
Querido Cassius,
¿Estas aun trabajando en el problema del año cero?
Este cambio de A.C. a D.C. me está dando un montón de dolores de cabeza y no nos queda ya mucho tiempo. No se como la gente va a llevar esto de ir al revés.
Habiendo ido siempre contando alegremente hacia abajo, tendremos que empezar ahora a contar hacia arriba.
Uno pensaría que a alguien debería de habérsele ocurrido antes, y no dejarnos el problema por solucionar en el último minuto.
Hable con Caesar la otra noche. Estaba lívido de que Julius no lo hubiera solucionado cuando estuvo arreglando el calendario.
Dice que entiende que Brutus se haya puesto pesado. Nos hemos reunido con los astrólogos consultores, pero simplemente dijeron que continuar contando hacia abajo usando años A.C negativos no funcionaría. Y, como es usual, los consultores cobraron una fortuna por no hacer nada de provecho.
Por mi parte, no me imagino la arena dentro del reloj fluyendo hacia arriba.
Hemos oído decir que hay tres Magos en Oriente que han estado trabajando en el problema, pero desafortunadamente no llegaran aquí hasta que todo se haya consumado. Algunos dicen que el mundo dejara de existir en el momento de la transición.
Los prestamistas andan locos, claro! Alguien les han dicho que todos los intereses de usura se invertirán, y tendrán que pagar a sus clientes para poder colocar sus prestamos. Son malos vientos...
He oído que hay planes de dejar en el establo a todos los caballos durante la medía noche final de año, porque se teme que intentarían detenerse y comenzar a andar hacia atrás, causando inmensos daños a los carruajes y posibles desgracias personales.
Algunos dicen que el mundo dejará de existir en el momento de la transición y están acaparando vituallas y armas. Nosotros estamos aun trabajando en este explosivo problema del año cero.
Ya te enviaré un pergamino si sucede alguna novedad...
Ave, Plutonius
Autor: James Finn Garner Erase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era. Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta. - Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió. - No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. Respondió Caperucita: - Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino. Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo: - Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca. - Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho. - ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes! - Han visto mucho y han perdonado mucho, querida. - Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y su modo indudablemente atractiva. - Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida. - Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes! Respondió el lobo: - Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente. - ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios. - ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capcidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre? Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.
"El tio estaba por toda la calle y tuve que hacer algunas maniobras bruscas antes de atropellarle". Descifrar las declaraciones de algunos automovilistas involucrados en un accidente de trafico obliga muchas veces a los jueces a efectuar verdaderos ejercicios de interpretacion. Despues de un siniestro, los implicados resumen ante el juez -se les pide que lo mas escuetamente posible- lo ocurrido. El nerviosismo y el apasionamiento por exculparse del presunto infractor originan a veces relatos esperpenticos. Un funcionario judicial de la plaza de Castilla ha compendiado algunos de ellos. - "Estaba convencido de que el vejete", explicaba un conductor, "no llegaría nunca al otro lado de la calzada cuando le atropellé". Algunos automovilistas, guiados por un irrefrenable ánimo de autoexculpación, como el anterior y el siguiente, pierden por completo la objetividad a la hora de describir el siniestro. "El peaton no sabóa en que direccion correr, asi que le pase por encima". En el siguiente caso, el declarante deja entrever que el peaton no le dió otra opción que arrollarle : "El peaton choco contra mi coche y se metio debajo". Otros conductores revelan que atropellaron al peaton para evitar un mal mayor: "para evitar chocar con el parachoques del coche de delante", narra el presunto infractor, "atropelle al peaton". Algunos no encuentran una explicacion racional al suceso y se amparan ante el juez en fenomenos paranormales. Como el siguiente: "un coche invisible que salió de la nada me dio un golpe y desaparecio". "Llevaba- dice otro en su declaracion- 40 años conduciendo cuando me dormí al volante". "Cuando llegue al cruce apareció de pronto una señal donde nunca había habido una señal de stop antes y no pude parar a tiempo". "Habia estado todo el dia comprando plantas -detalla otro afectado- y cuando llegue al cruce, un arbusto surgio de pronto oscureciendo mi visión y no pude ver el coche que venia". Los hay tambien que les cuesta comprender que pasó exactamente. Cuenta uno: "Volviendo al hogar me metí en la casa que no es y choqué contra el árbol que no tengo". En un caso, el automovilista inmiscuye a la madre de su esposa, que le acompañaba en el viaje, en el accidente: "Saqué el coche del arcén, miré a mi suegra y me fui de cabeza al terraplen". El siguiente atribuye la distraccion a un insecto: "Tratando de matar una mosca, choque contra el poste de telefonos". Segun otro afectado fue tambien un poste de telefonos la causa de su siniestro: "el poste se estaba acercando y, cuando maniobré para salirme de su camino, choqué de frente". Choques inevitables: No faltan tampoco los relatos en los que el automovilista dice haber sido víctima del otro vehiculo. "Choque contra un camion estacionado que venia en direccion contraria"; "un camion retrocedio a traves de mi parabrisas y le dio a mi mujer en la cara". Otro conductor remata: "El otro coche choco con el mio, sin previo aviso de sus intenciones". Despues del accidente: "Le dije al policia que no estaba herido, pero cuando me quite el sombrero", evoca un afectado, "descubri que tenia fractura de craneo". El siguiente automovilista describe las circunstancias posteriores al accidente que padecio: "Cuando el coche abandono la calzada, sali despedido; mas tarde", recuerda, "me encontraron en un hoyo unas vacas sueltas". Otro conductor da por sentado la involuntariedad que precedio al siniestro: "Mi coche estaba correctamente aparcado cuando, retrocediendo, le dio al otro coche".Mas casos: "Crei que el cristal de la ventanilla estaba bajado, pero me di cuenta de que estaba subido cuando saque la cabeza a traves de ella". Hay tambien declarantes que recuerdan el aspecto del, segun ellos, responsable del suceso: "La causa indirecta del accidente fue un tipo bajito en un coche pequeño, con una boca muy grande". Otro describe con precision el sufrimiento de la victima: "Vi una cara triste moviendose lentamente cuando el señor mayor reboto en el techo de mi coche". EL HOMBRE QUE SE APEO POR UNA NECESIDAD Uno de los relatos sobre accidentes que mas carcajadas ha despertado entre abogados y empleados de algunas companñias de seguros de Madrid es el siguiente: Sucedio que un automovilista detuvo el coche en al arcen y, apremiado por sus necesidades fisiologicas, se oculto en unos arbustos muy proximos a la via. Mientras tanto, un camion de gran tonelaje, que viajaba en la misma direccion, embistio por detras a su turismo. Dias despues, este hombre se dirigio por escrito a su compania de seguros y, mas o menos, describio asi los pormenores del siniestro, segun recuerda el abogado de una importante aseguradora madrileña: "Circulando normalmente por la carretera con mi automovil me entraron ganas de hacer del cuerpo, por lo que pare el vehiculo en el arcen y me fui a hacerlo a unos matorrales cercanos, y cuando estaba con los pantalones bajados", explicaba, "vino el contrario y me dio por detras con el basculante" [del camion].
A: TODO EL PERSONAL AFECTADO ASUNTO: PROGRAMA DE JUBILACIÓN ANTICIPADA Como consecuencia de la crisis actual y de la automatización, La Dirección se ve obligada a tomar medidas para reducir la plantilla. Se ha elaborado un plan para efectuar esta reducción de la forma más justa. El plan consiste en acelerar la jubilación de los empleados más mayores, facilitando la retención de los más jóvenes a quienes confiamos el futuro del servicio. Este plan entrará en vigor de inmediato y recibirá el nombre de " JODE" (Jubilación Obligatoria De Empleados). Los empleados "JODIDOS" tendrán la oportunidad de buscar otros trabajos dentro del servicio, con la condición de que, mientras estén "JODIDOS", solicitarán una entrevista para determinar si su situación laboral es compatible antes de jubilarse. Esta fase será llamada "PAJA" (Plan Acelerado de Jubilación Anticipada). A su vez, todos los empleados que hayan sido debidamente "JODIDOS" y que hayan recibido su "PAJA" pueden solicitar una revisión final. Esta última fase se denominará "POLVO" (Posibilidades Optimas de Volver a la Organización). La política del programa establece que los empleados pueden disfrutar de un solo "POLVO" y dos "PAJAS", pero pueden ser "JODIDOS" tantas veces como La Dirección lo juzgue necesario. Atentamente... Charlieweb
Todos los trabajos son solicitados para "ayer" y, por eso, todos los días corren para atrás. De esta forma, el jefe puede pedir el trabajo el día siete y recibirlo el día tres. Normalmente nos solicitan que los trabajos estén terminados como máximo para el viernes, por lo tanto fueron colocados tres viernes en cada semana. Existen cinco nuevos días sumados al final de cada mes para que no haya atrasos en los trabajos de cierre del mes. El primer día fue eliminado para que no se entreguen los trabajos de final del mes en el primer día del mes siguiente. A nadie le gusta los lunes, por eso este día también fue eliminado del Calendario. No existen sábados ni domingos, para que las horas extras no aumenten los sueldos a fin de mes. Fue creado un día especial en la semana, que es el "Santo", destinado a los trabajos que exigen "Milagros".
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